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¿Por qué utilizar software libre?

Las tecnologías digitales forman parte de nuestra vida cotidiana. Ya sea para comunicarnos, informarnos, trabajar o entretenernos, utilizamos constantemente programas informáticos. La elección del software que utilizamos es importante, ya que tiene un impacto considerable en nuestras libertades y en nuestra privacidad.
Por Librist.org
¿Por qué utilizar software libre?
Luis Gomes - Pexels

Se supone que los programas informáticos son herramientas a nuestro servicio. Sin embargo, a menudo escapan de nuestro control y acaban sirviendo a otros intereses.

La informática es un campo científico y técnico sumamente complejo, lo que permite que el funcionamiento del software resulte deliberadamente opaco. Como usuarios y usuarias, con demasiada frecuencia nos vemos obligados a adaptarnos a una lógica, a una forma de funcionar, que no se ajusta a nuestras expectativas ni a nuestras necesidades. Los desarrolladores suelen limitar deliberadamente el software con el objetivo de sacarnos el máximo dinero posible. Si queremos desbloquear funciones, hay que pagar. Con la evolución de los teléfonos móviles, que hoy en día son auténticos ordenadores, vemos hasta qué punto están técnicamente limitados, hasta qué punto no podemos aprovechar todo su potencial. Deberíamos poder conectarles un teclado, un ratón y una pantalla, y ser capaces de realizar todas las tareas que hacemos con un ordenador. Los sistemas móviles habituales (Android, iOS) son versiones limitadas de sus equivalentes en ordenador (Windows, macOS) y las aplicaciones móviles son versiones restringidas. Peor aún, con la llegada de un modelo económico basado en la monetización de los datos personales, impulsado en particular por Google, la mayoría de los programas actuales nos espían y nos roban nuestros datos para venderlos. En lugar de tener herramientas que nos sirvan, ¡nos encontramos con herramientas que actúan en nuestra contra!

¿Qué es un software libre?

El software libre ofrece una forma diferente de relacionarse con la informática. Se enmarca en un enfoque ético que defiende la libertad de los usuarios y las usuarias. El software libre está a nuestro servicio.

Se considera libre un software que respeta al menos 4 libertades:

  • la libertad de ejecutar el programa, para cualquier uso;
  • la libertad de estudiar el funcionamiento del programa y adaptarlo a nuestras necesidades;
  • la libertad de redistribuir copias del programa (de forma gratuita o comercial);
  • la libertad de mejorar el programa y distribuir esas mejoras al público, para que toda la comunidad se beneficie de ellas.

La libertad es un concepto que se aplica a las personas, no a las cosas. Cuando hablamos de software libre, en realidad no es el software el que es libre, sino que significa que ese software defiende nuestra libertad. De hecho, algunos prefieren hablar de «software liberador», pero este uso es menos habitual. En la definición de software libre, la articulación en cuatro libertades, las enumeradas anteriormente, permite precisar qué es lo específico en el uso del software para garantizar la libertad de los usuarios.

Aunque no se mencione explícitamente en la definición, el acceso al código fuente del software es esencial para garantizar estas libertades. El código fuente es el conjunto de instrucciones, escritas en uno o varios archivos de texto, que indican al ordenador qué hacer, en qué orden y cómo, para obtener el software deseado. Este texto está redactado en un lenguaje de programación comprensible para los humanos, por ejemplo, C++, Python o Rust. Para que el ordenador lo ejecute, este código fuente debe transformarse en instrucciones comprensibles para la máquina, ya sea mediante un compilador que genera un archivo binario ejecutable por el sistema operativo, o mediante un intérprete que lee el código fuente línea por línea y ejecuta las acciones correspondientes una a una. A modo de ejemplo, la mayoría de los programas habituales instalados en nuestros dispositivos son archivos binarios ejecutables, como un navegador web (Firefox), un procesador de textos (LibreOffice), un reproductor de música y vídeo (VLC)... Y un navegador web, como Firefox, es un intérprete que muestra las páginas web a partir de su código fuente, escrito a su vez en lenguajes de programación como HTML, JavaScript o CSS (por cierto, la combinación de teclas Ctrl+U permite mostrar el código fuente de la página web).

Mantener el control: tecnologías a nuestro servicio

El acceso al código fuente de un programa permite comprender su funcionamiento, asegurarse, sobre todo, de que no es malicioso y, por lo tanto, mantener el control sobre él. No es necesario ser desarrollador o desarrolladora de software para sacar partido de ello. La transparencia del código fuente del software libre permite que una comunidad mundial, compuesta tanto por profesionales como por aficionados, lo verifique, lo pruebe y lo corrija. Esto reduce considerablemente los riesgos de vulnerabilidades o puertas traseras1 y contribuye a la seguridad de todos y todas. Además, esta disponibilidad del código fuente permite adaptar el software a necesidades específicas, modificándolo directamente (si se tienen los conocimientos para hacerlo) o recurriendo a la comunidad. No estamos a merced de las decisiones unilaterales de las empresas editoras de software, especialmente cuando estas deciden dejar de dar soporte a una herramienta con el objetivo de forzar la compra de un nuevo producto. Elegir el software libre, y más aún contribuir a proyectos libres, es, por lo tanto, formar parte de una comunidad dinámica, gracias a la cual ganamos colectivamente en competencias y autonomía.

Más que una cuestión técnica: un enfoque filosófico

Utilizar software libre es defender el intercambio de conocimientos y el respeto hacia los usuarios y usuarias, es optar por la cooperación en lugar de la competencia. El software libre constituye un ecosistema en el que la tecnología es un bien común, accesible para todas y todos. El respeto de los protocolos y formatos libres, es decir, de normas cuyas especificaciones técnicas son públicas y sin restricciones de uso, permite la compatibilidad entre las herramientas. Se trata de la interoperabilidad entre diferentes sistemas que está garantizada por el software y los estándares libres. Esto permite trabajar de forma más fluida y evitar los bloqueos tecnológicos impuestos por el software propietario.

Las grandes empresas tecnológicas (Microsoft, Apple, Google...) tienen prácticas contrarias al enfoque del software libre. Estas empresas venden y ofrecen lo que se conoce como software privativo2, es decir, software que no respeta la libertad de los usuarios y que coloca a su propietario en una posición que le permite ejercer poder sobre ellos. Estas empresas buscan, en particular, monopolizar y controlar el acceso a las herramientas digitales a través de formatos propietarios cuyo uso está limitado por restricciones legales o técnicas.

Defender un ideal

La libertad de utilizar y distribuir software libre lo convierte, por definición, en gratuito. Por lo tanto, no hay motivo para no probarlo. Pero la elección del software libre va más allá de la gratuidad. Libertad, seguridad, innovación y ética: el software libre contribuye a un futuro digital más respetuoso, más justo y más sostenible.

¡Únete al movimiento del software libre y toma el control de tu vida digital!

Y para empezar, ¡te proponemos una presentación de Linux!


  1. backdoor en inglés. Mecanismo, a menudo intencional, que permite acceder a un sistema informático, a un software o a una red sin pasar por los procedimientos de autentificación habituales y que puede ser explotado con fines maliciosos. 

  2. Definición de software privativo según la Free Software Foundation: El software privativo a menudo es malware